
La responsabilidad en accidentes de tráfico por atropello de especies cinegéticas y los daños a los cultivos en los cotos de caza son la espada de Damocles que pende constantemente sobre la cabeza de cualquier aprovechamiento cinegético poniendo en serio peligro su viabilidad.
Por eso ahora más que nunca tenemos que luchar por defender una actividad tan arraigada y beneficiosa como necesaria cual es la caza, por más que algunos grupos se empeñen, muchas veces de forma interesada, en dar una visión distorsionada del cazador, del cazador de verdad, poniendo en tela de juicio la ética de nuestra profesión.
Y los primeros en poner los medios a su alcance para defender estos derechos ancestrales son los directivos de Sociedades de Cazadores, o Clubs Deportivos de Caza como se denominan ahora, con su Presidente a la cabeza, ya que ésta es su responsabilidad primordial, asumida de forma voluntaria, pues a nadie le obligan a aceptar el cargo.
Por eso se nos hace difícil de entender que, cuando se han tomado todas las medidas y llevado a cabo todas las actuaciones que en defensa de sus intereses recomiendan los Letrados de nuestra Mutua y después del trabajo que en la coordinación y cumplimentación de un siniestro realiza este departamento, todo el esfuerzo sea en vano por culpa de la actitud del responsable del coto que se niega a prestar la mínima colaboración para preservar estos intereses, pasando olímpicamente e incluso manifestando que lo resuelva el seguro, que para eso lo tengo…
Pues, sí señor… lleva Vd. toda la razón porque para eso se instituyó el Contrato de Seguro (Póliza), para responder de su responsabilidad en materia económica ante la ocurrencia de un siniestro, cosa que en el caso de Mutuasport se cumple con una rigurosidad ejemplar. Pero no es menos cierto que en las cláusulas de esa Póliza que ampara sus intereses, o el de su acotado, se especifica literalmente que:
Para que los riesgos queden cubiertos por esta póliza es condición imprescindible :
7.- Que en caso de accidente de tráfico por causa de los animales del Coto, el TITULAR de la Póliza está obligado a colaborar con el Asegurador facilitándole la documentación pertinente… y Vd. no puede inhibirse alegremente de esta obligación.
Estas reflexiones vienen a cuento de un siniestro acaecido en un coto de Soria donde, de acuerdo con el criterio de nuestros Letrados, teníamos a nuestro favor todas las circunstancias para ser absueltos, y sin embargo, a pesar de los esfuerzos de Abogado y Procurador para que asistiera a la vista, fuimos condenados por la incomparecencia del Titular…
Ignoramos si el interesado llegará a leer estas líneas, pero nos tememos que, aunque las lea, no va a modificar su actitud ya que el único perjudicado por su irresponsabilidad es Mutuasport que tiene que apechugar con la indemnización, costas, honorarios, etc.
No se trata de un hecho aislado según nos indica el Departamento de Siniestros, pero tampoco es lo habitual, ya que la mayoría de los Presidentes de Sociedades se preocupan con celo de sus obligaciones. Por eso, por justicia, no se puede dar el mismo trato a unos que a otros, y es probable que cuando llegue la hora de renovar la Póliza de R.C. de su coto, el Presidente pasota se encuentre con una negativa y en ese momento tendrá que dar explicaciones a sus socios de por qué tienen que buscar nueva aseguradora, y a ver si la que encuentren les permite actuar de una manera tan displicente e irresponsable a la hora de defender los intereses de su acotado.
